
Carlos es el alma de la granja y cofundador de My Little Farm. Su conexión con los animales y la naturaleza es contagiosa. Los niños lo adoran porque les enseña con sencillez y amor el valor de cuidar, observar y respetar cada ser vivo. Siempre tiene tiempo para responder preguntas curiosas, compartir anécdotas del campo o dejar que una gallina se acerque a olfatear una manita.